19 de septiembre de 2015

Y todo lo que nos queda!

Es fascinante. Cuando llegaron eran unos completos desconocidos. Hoy, tras siete días ya me tienen maravillada. Es cierto que son como pequeños icebergs, lo que he podido ver no es más que el 1% de lo que esconden, pero nunca me había sentido tan afortunada. Bueno, sí. Es la misma sensación que hace tres años, cuando llegaba a mi vida mi primera promoción. Y si he crecido tanto en estos años, cuánto más me quedará por crecer con ellos? 
Las mañanas se esfuman mirando cada gesto, cada reacción, el modo tan particular de ver la vida de cada uno. Ya hemos empezado a anotar anécdotas, palabros estupendos como "yo no he llorío" y cosas simples pero emocionantes que no quiero olvidar nunca. Así me dejaba Daniela, boquiabierta, tras agarrar las llaves del pollo "bombón" y cerrar la puerta del patio con toda la seguridad del mundo.
- Daniela, pero cómo sabes qué llave es!!!??
- Seño, es esta llave, es esta.

Así son, así los quiero yo, cada día un poquito más. Y así hemos empezado a caminar juntos. Por mil aventuras más, preparados, listos...YA!












































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